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La demencia como salida del colapso: Encubriendo la contaminación con los bosques PDF Print E-mail
Joanna Cabello - Carbon Trade Watch | Monday, 29 October 2012

Los precios de los créditos de compensación del Mecanismo de Desarrollo Limpio de la ONU cayeron en picada en casi 30% el pasado viernes 19 de Octubre[i]. A pesar de esto, los analistas de mercado, comerciantes de carbono, cabildeos corporativos y afines, con la idea de que el mercado puede (y debe) regular la crisis climática, no se detienen a (re)pensar en que además de problemas de oferta y demanda, el MDL y los mercados de carbono han fracasado en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero[ii]. Esto deja en evidencia una vez más, que las negociaciones sobre clima poco tienen que ver con el medio ambiente y la crisis climática, pero sí mucho con la expansión de mercados y acumulación de capital.

Asimismo, el Panel de Alto Nivel del MDL presentó un reporte durante la última reunión de la Junta Ejecutiva del MDL sentenciando que “el MDL ha esencialmente colapsado”[iii]. Sin embargo y pese a este severo dictamen, el reporte se limita a alabar el mecanismo y rogar por su salvación, recomendando 51 acciones reunidas en 12 áreas para ser implementadas “en su cabalidad y sin demora”. Entre estas, se recomienda incluir en el MDL el controversial mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación forestal (REDD+), el cual pretende privatizar la función de absorber dióxido de carbono de los ecosistemas.

Así también, el reporte invita a los estados-nación a ambicionar “una mayor demanda de transacciones internacionales del carbono, y así acelerar el progreso en todo lados[iv]” … ¿En todos lados? Esta afirmación obliga a recordar lo que el científico Albert Einstein llamó alguna vez el síndrome de la demencia: “hacer lo mismo una y otra vez y aun así, pretender un resultado diferente”.

 

¿Qué progreso? y ¿para quiénes?

El MDL fue establecido con el Protocolo de Kyoto para ayudar a los países del Norte a alcanzar sus límites de emisiones de la manera más barata posible. Así, se han venido implementando proyectos en los países del Sur que en teoría ‘evitan’ o ‘salvan’ emisiones, para generar un crédito por cada tonelada de carbono (equivalente)[v] ‘evitada’. Los créditos son luego vendidos a empresas o países del Norte para que estos, en teoría, ‘compensen’ sus emisiones realizadas en otro lugar y así poder contabilizarlos bajo los límites acordados en el Protocolo de Kyoto. Los créditos también pueden ser vendidos en los mercados financieros como cualquier otra mercancía. Estos mecanismos de mercado han convertido al problema del cambio climático en una cuantificación aparentemente ‘apolítica’ de moléculas de dióxido de carbono, y éstas en mercancías comerciables. Discusiones sobre desigualdad, injusticia ambiental, apropiación económica de la naturaleza y su vinculación con el mismo modelo de ‘desarrollo’, son convenientemente silenciadas con transacciones y tecnicismos de mercado.

El mercado de carbono, pieza central en la llamada ‘economía verde’, ha venido siendo instrumental para la privatización de la atmósfera y por ende, para su colonización. La capacidad de la naturaleza de regular carbono se ha convertido en un lucrativo negocio a expensas de la crisis climática. La atmósfera está siendo transformada cada vez más en una mercancía cuantificada, regulada y manejada por los mismos actores que provocaron la crisis, consolidando así la impunidad de la poderosas industrias extractivas y contaminantes.

El resultado, después de siete años de la implementación del Protocolo de Kyoto, es un repertorio poco envidiable. Por definición, los esquemas de compensación buscan los proyectos más baratos posibles, lo cual contradice en su gran mayoría con lo que podría ser considerado social y ambientalmente justo y efectivo. En consecuencia, los MDL usualmente han generado conflictos con y entre las poblaciones locales, criminalización de movimientos sociales, despojos de tierras, inseguridad alimentaria, y en algunos casos, la violación de derechos humanos[vi]. Este hecho, por supuesto, no se menciona ni como susurro entre las líneas del reporte ni en los pasillos de las bolsas de valores, ahora preocupadas por los precios viniéndose abajo.

Otro hecho ineludible es que el MDL no busca detener o siquiera disminuir la quema de combustibles fósiles –la principal causa del calentamiento global. Por el contrario, la ONU, el Banco Mundial y sus aliados corporativos, pretenden convencernos de que los proyectos MDL ‘salvan’ emisiones y que por lo tanto, se puede continuar arrojando emisiones a la atmósfera indiscriminadamente. Dos puntos importantes a tener en cuenta aquí. Primero, los proyectos de compensación, en el mejor de los casos, meramente logran un ‘balance cero’, es decir, mientras se ‘salva’ en un lado, se emite en el otro una cantidad ‘equivalente’. Es decir, ninguna reducción real para la atmósfera pero una mayor legitimidad para las actividades extractivas[vii]. Segundo, teniendo en cuenta dónde son implementados los proyectos de MDL ¿quiénes vienen ‘salvando’ emisiones y quiénes siguen contaminando? Y entonces, ¿acaso los países del Sur global no están siendo utilizados, una vez más, para que los criminales ambientales puedan seguir sus mismos negocios de acumulación? Y además, ¿dónde en los países del Sur están siendo implementados estos proyectos? Los impactos de la destrucción ambiental, el cambio climático y la privatización de la naturaleza recaen principalmente sobre un determinado sector de las poblaciones, aquellas indígenas, negras, de mujeres, pescadoras o agricultoras, tanto en las ciudades como en el campo[viii].

 

Comercializando carbono con los bosques

El principal instrumento que se viene trabajando en cuanto a tierras, bosques y agricultura es el llamado Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación forestal (REDD). Este mecanismo parte del supuesto que la deforestación es causada debido a que el ‘servicio ambiental’ que los árboles y ecosistemas proporcionan al medio ambiente no tiene un valor económico. Así, pretende transformar a los suelos, los ecosistemas y los árboles en áreas de compensación de la contaminación de otros actores, en su mayoría compañías multinacionales[ix]. El ‘+’ o ‘plus’ se le añadió en el 2007 para incluir actividades relacionadas a ‘conservación de reservas forestales de carbono’; ‘manejo sostenible de bosques’; y ‘aumento de reservas forestales’. Esto, en la práctica, puede significar la ampliación de áreas naturales protegidas sobre territorios indígenas, la inclusión de actividades de tala en este mecanismo y el aumento de plantaciones de monocultivo. No olvidemos que para la ONU, un bosque biodiverso cuenta igual que una plantación de eucalipto o pino.

La ONU y el Banco Mundial están a la cabeza de una serie de fondos de ‘preparación para REDD+’ donde los países piloto del Sur deben implementar reformas legislativas, métodos de cuantificación de carbono, líneas base de deforestación, entre otros. REDD+ hasta ahora ha estado fuera del Protocolo de Kyoto, sin embargo, muchos proyectos ya están vendiendo sus créditos de carbono en los mercados voluntarios[x] y se están firmando acuerdos bilaterales entre países y regiones para la venta de créditos forestales[xi]. Es importante tener claro que cada una de esas transacciones en toneladas de carbono legitimizan un aumento velado de las emisiones reales en la atmósfera.

No obstante, la posibilidad de apropiación de territorios de los pueblos de las selvas y campos es uno de los problemas más preocupantes de este instrumento. Cada proyecto REDD+ debe establecer un contrato con los ‘poseedores’ del terreno que en su mayoría son pueblos indígenas. Una vez que las empresas, ONGs o instituciones gubernamentales pasen a tener derechos contractuales ‘de uso’ sobre el ‘carbono secuestrado’, que es nada más ni menos que toda la biomasa que allí se encuentra, los pueblos pierden el poder de decisión y uso sobre sus territorios ancestrales[xii]. Una creciente represión contra las poblaciones locales, así como el mayor uso de fuerzas del ejército y seguridad privada de las corporaciones está siendo evidenciada en los países que ya comenzaron estos programas de privatización y encierre[xiii]. Ahora el carbono de los ecosistemas es una mercancía cotizada a nivel internacional.

Durante las últimas negociaciones climáticas de la ONU (en Copenhague 2009, Cancún 2010 y Durban 2011) se evidenció la fuerte hegemonía de las propuestas del capital y en consecuencia, la marginalización de toda agenda popular. Estas negociaciones no debatieron sobre cambio climático ni preocupaciones ambientales, pero sí sirvieron como grandes ferias internacionales de un capitalismo que se viene disfrazando de verde.

Es así que los ‘acuerdos’ y ‘tratados’ en relación al clima continúan promoviendo entre otros, la ampliación de un sistema alimentario agroindustrial, a pesar de ser uno de los mayores causantes de la crisis ambiental, económica y social, profundizando la especulación con los alimentos, la deforestación y favoreciendo los intereses del agronegocio en desmedro de la producción y salud de las poblaciones locales. El desarrollo de especies transgénicas resistentes a las alteraciones del clima, como sequía o mayor intensidad de lluvia, favorecerá aún más a las gigantes de las semillas como Monsanto o Cargill, mientras que los y las campesinas vienen siendo despojadas de su derecho a reproducir semillas biodiversas y tener soberanía alimentaria.

La inversión masiva en nuevas fuentes de energía llamadas ‘renovables’, como la eólica, geotérmica, hidroeléctrica o biomasa (es decir, plantaciones de monocultivo), fortalece a transnacionales y viene despojando comunidades de territorios considerados como ‘degradados’ o ‘sin uso productivo’. Lo que es más, estas inversiones en energía renovable a gran escala legitimizan la expansión de actividades extractivas mientras vienen causando daños irreversibles en las regiones donde se implementan.

En este contexto, muchos pueblos indígenas y comunidades dependientes de los bosques advierten que el ponerle un precio a los bosques y ecosistemas incentivará más apropiaciones de tierras por parte de empresas, gobiernos, ONGs y otros. REDD+ no está enfocado en combatir las verdaderas causas subyacentes de la deforestación o degradación de ecosistemas. REDD+ y los proyectos de compensación, buscan nuevos horizontes de acumulación de capital y espacios territoriales, creando nuevas mercancías con las funciones de la naturaleza.

 




[i] Reuters Point Carbon, Octubre 19, 2012, UN offsets suffer record drop on EU ban reports, http://ideacarbon.org/carbonnews/carbonnewsinternational/2012102012615.html

[ii] Balsells, F (2011), La emisión de gases invernadero se acelera y bate récords en 2010, El País, España, http://elpais.com/diario/2011/11/22/sociedad/1321916402_850215.html

[iii] Climate change, carbon markets and the cdm: A call to action. Report of the High-Level Panel on the CDM Policy Dialogue (Presentado en la 69na reunión de la Junta Ejecutiva del MDL– Septiembre 2012)

[iv] Idem op.cit. i. página 3.

[v] Lo de ‘equivalente’ se refiere a que otros gases de efecto invernadero, tales como el metano (CH4), pueden ser convertidos a una cantidad ‘equivalente’ de dióxido de carbono (gas base en las contabilidades del clima). Esto permite todo tipo de dudosas equivalencias entre tecnologías (las emisiones de una fábrica de energía a carbón pueden ser ‘equivalentes’ a las emisiones ‘salvadas’ por una represa a gran escala), fuentes de contaminación (la extracción de petróleo puede ser equiparada a un incendio forestal), etc. Ver: Lohmann L (2011) La neoliberalización del clima, Abya Yala, www.thecornerhouse.org.uk/resource/mercados-de-carbono

[vi] Ver por ejemplo: Honduras: Rechazo a los proyectos MDL en el Bajo Aguán que beneficiarán a Exportadora del Atlántico http://voselsoberano.com/v1/index.php?option=com_content&view=article&id=9064:rechazo-a-los-proyectos-mdl-en-el-bajo-aguan-que-beneficiaran-a-exportadora-del-atlantico&catid=1:noticias-generales; Gilbertson, T (2007) The offset markets in India, confronting carbon colonialism, Carbon Trade Watch, www.carbontradewatch.org/photo-essays/the-offsets-market-in-india-confronting-carbon-colonialism/01-3.html; Acción Ecológica (2011), Mecanismos de Desarrollo Limpio en Ecuador, www.accionecologica.org/servicios-ambientes/alertas-verdes/1399-alerta-verde-149-mecanismos-de-desarrollo-limpio; Hernández, L (2011) Molinos de viento: El rostro del despojo, La Jornada, Méjico, www.jornada.unam.mx/2011/11/01/opinion/021a1pol; etc.

[vii] Hay muchos problemas ligados a los proyectos de compensación. Uno a tener en cuenta son los argumentos de ‘adicionalidad’ sobre lo que hubiera sucedido sin la existencia del proyecto (un futuro desconocido). Esto le ofrece a los contaminadores y consultores financieros la oportunidad de crear historias sobre las posibles cuantificaciones futuras para así asegurar los créditos de carbono. El resultado neto es que los MDL tienden a incrementar, en lugar de compensar, las emisiones de gases de efecto invernadero. Para más detalles sobre las consecuencias del MDL, ver: Carbon Trade Watch (2009) El Mercado de Carbono: cómo funciona y por qué fracasa, www.carbontradewatch.org/publications/carbon-trading-how-it-works-and-why-it-fails.html

[viii] Ver, Furtado F. (2012) Ambientalismo de espetáculo, PACS, Río de Janeiro

[ix] El mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques fue desarrollado en el 2005 por un grupo de países, liderado por Papúa Nueva Guinea, llamado la ‘Coalición de Estados con Bosques Tropicales’. Después de dos años, la propuesta fue tomada por la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas en el año 2007 en Bali, Indonesia (COP-13), donde se le añadió el ‘+’ (o ‘plus’). En Diciembre del 2010, durante la COP-16 en Cancún, México, REDD+ formó parte de los Acuerdos de la ONU. Para más detalles ver: Plataforma No REDD 2011, Una lectura crítica, www.carbontradewatch.org/publications-castellano/redd-una-lectura-critica.html

[x] De acuerdo al “Desarrollando Dimensión: El estado de los Mercados Voluntarios del Carbono, 2012” de Ecosystem Marketplace y Bloomerang: “En 2011, los créditos provenientes de proyectos de viento negociaron el mayor volumen de créditos entre todos los tipos de proyectos (23.5 MtCO2e), seguidos por Aforestación/Reforestación (7.6 MtCO2e) y REDD (7.3 MtCO2e) (…)sin embargo, los volúmenes de negocio de REDD cayeron en un 59% respecto al 2010” (pp.17, 22), www.forest-trends.org/publication_details.php?publicationID=3164.

[xi] Ver por ejemplo acuerdo entre California, EEUU y Chiapas, México, REDDeldía, Chiapas, México, http://reddeldia.blogspot.mx/

[xii] Ver, Acción Ecológica, Oilwatch y Carbon Trade Watch (2012) “REDDes que lo atrapan todo”, www.carbontradewatch.org/publications/alerta-verde-164-reddes-que-atrapan-todo.html

[xiii] Ver, Frontline, World PBS (2010), The Carbon Hunters, www.carbontradewatch.org/video/the-carbon-hunters.html

 
 
 
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