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Kyoto y los Vendedores de Humo PDF Print E-mail
Pimiento Verde | Tuesday, 08 August 2006


En la nueva era del aire “escaso”, surgirá, necesariamente, una economía del aire. Se establecerán derechos de propiedad, se pondrá precio a la mercancía y el dinero cambiará de manos. Un montón de dinero. Como resultado de la crisis climática, la consagración de estos nuevos derechos de propiedad ocurrirá pronto. Y entonces los propietarios del aire van a acumular renta, y esta va a fluir al mercado, al igual que hoy sucede con la tierra.

Peter Barnes y Rafe Pomerance,
'Pie in the Sky', 2001.

¿Es Kyoto mejor que nada?

Cada vez que se empieza a vender algo que hasta ese momento había sido gratis nos exclamamos “pronto habrá que pagar por respirar!” Hasta ahora había sido una broma, el clásico recurso de la caricatura. Ya no, el protocolo de Kyoto está aquí y su mecanismo principal es justamente ese: vender el aire. Le llaman “comercio de emisiones” y consiste en el establecimiento de una cantidad fija de permisos para emitir gases de efecto invernadero, su distribución y el permitir que sean comerciados.

La idea es que cada país signatario del protocolo se ha comprometido en reducir sus emisiones de efecto invernadero. Según ésto, se han repartido cuotas de emisiones entre los estados, fijando una reducción global de un 5,2% respecto de las emisiones de 1990. A su vez, cada país reparte sus permisos de emisión entre sus contaminadores, especialmente las empresas. ¿Y que hacen los contaminadores con sus permisos? Puede ser que contaminen por debajo de su límite y entonces se guarden los permisos para el siguiente año o los vendan en el mercado de emisiones. También puede pasar todo lo contrario, entonces el que se ha pasado de sucio puede “limpiar” su nómina comprando permisos de contaminación a otros que no los han utilizado. Además, se pueden obtener nuevos créditos de contaminación a través de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) o de Implementación Conjunta (IC). Estos consisten en invertir en planes de reducción de contaminación en otros países y así "ganar" derechos de emisión a través de estos proyectos. Los MDL se orientan a países no signatarios del protocolo, mientras que los IC solo se pueden dar entre países firmantes. A esto le llaman “mecanismos de flexibilidad”. Teniendo en cuenta en que ha consistido la famosa flexibilidad laboral de los años 90, ¿qué se esconderá ahora detrás de tan elástica expresión?

De esta manera, el protocolo de Kyoto consigue la cuadratura del círculo: crea un sistema de reducción de emisiones que sin embargo, y como por arte de magia, permite contaminar por encima del límite impuesto, blindar el status quo actual y multiplicar las oportunidades de negocio. ¿Virtuosismo empresarial? ¿Sinergias del capital? Veámoslo por partes:

Como hemos llegado a mercantilizar el aire? Pues organizando, una vez más, la carencia. Los neoliberales han reconocido que la atmósfera está contaminada porque estamos usando ese recurso de manera irracional, para acto seguido sostener que si el aire puro va escaso hay que ponerle precio para que no se despilfarre. Así, el mercado ha pasado de ser la causa del problema… a ser su solución. Kyoto es esta pirueta ¿Pero como se transforma el carbono en una mercancía? “Es simple, y perverso: ya se vio que hay actividades que liberan carbono (las industrias) y otras que lo extraen (los árboles), esto es, se produce y se consume, sólo falta ponerle un precio”
(1). Actualmente ronda los 20 dólares por tonelada(2).

El nuevo colonialismo del carbón

Detrás de la retórica verde se esconde un aparheid climático, un sistema en el cual:

-Se externaliza la responsabilidad, ya que las reducciones no necesitarán realizarse en su lugar de orígen, permitiendo a las empresas seguir contaminando donde ya lo hacían o trasladarse ahí donde salga mas barato; o bien comprar derechos de emisión en otro lugar, desviando así los esfuerzos por una reducción en origen.

Trasladando la contaminación a países o regiones con menores costes laborales, legislaciones mas laxas y sin protocolos de reducción, se reproduce a escala global lo que sucede en Inglaterra con el Landfill Allowance Trading Scheme (LATS). Este plan asigna al mercado la gestión de los residuos urbanos e industriales. Resultado: El 50% de las incineradoras se ubican en el 10% mas pobre del país. Y con la ventaja adicional de “deslocalizar” la responsabilidad política y poner las decisiones en las “manos invisibles” del mercado!

-Se pasa la factura al sur o a las próximas generaciones: El primer Foro Internacional de Pueblos Indígenas y Cambio Climático ha declarado que “los sumideros de carbono previstos en los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) constituyen una estrategia global para expropiar nuestras tierras” ¿Por qué? Porque si los bosques son capaces de capturar dióxido de carbono de la atmósfera, Kyoto concluye que hay que promover monocultivos forestales a gran escala. El problema es que esos procesos de 'compensación' usurparan tierras necesarias para la agricultura, reemplazaran valiosos ecosistemas nativos, agotaran los recursos hídricos, aumentaran la inequidad en la tenencia de la tierra, incrementaran la pobreza y llevaran a la expulsión de los pobladores locales. No es ciencia ficción, el sinsentido de “destruir bosques para plantar árboles” ya es una realidad. La lucha contra las plantaciones y sus impactos socio-económicos-ambientales se extiende en los países empobrecidos. Un caso es la empresa brasileña Plantar que expulsa campesinos para plantar eucaliptos. La resistencia generada en este caso se ha convertido en la bandera del incipiente movimiento contra el comercio de emisiones (ver cuadro Plantar S.A. o cuando los árboles son el enemigo).

Otros MDL en plena expansión son la extracción de gas de rellenos sanitarios y la de represas hidroeléctricas. Pero en realidad, “gran parte de la reducción de los CDM será probablemente hecha por grandes compañías mediante el ofrecimiento de equipos de combustión de carbón más limpios a China” (David Elliot, Open University)
(3).

Otro mecanismo ampliamente publicitado es el de la “captura y almacenamiento de carbono”. Lo que se consigue licuificando el carbono y almacenándolo bajo la tierra o el océano. El problema es que este sistema esconde la basura debajo la alfombra, traspasando el riesgo a los pobladores cercanos y a las futuras generaciones, debido a la alta inestabilidad del carbono licuificado y a la toxicidad del CO2 en altas concentraciones. Lo mismo se podría decir de la propuesta de crear árboles transgénicos para la absorción de carbono
(4)

-Es inverificable, porque además no está nada claro que los árboles absorban realmente el carbono. En primer lugar porque ese almacenaje es temporal, ya que al acabar su ciclo vital el carbono vuelve a la atmósfera. En segundo lugar porque el conocimiento actual sobre el flujo de carbono a través de la atmósfera, la biosfera y la litosfera es aún muy limitado. El carbono mineral, mientras permanece en el suelo, es estable y cuantificable. El carbono biológico es voluble e incierto. Sin ir mas lejor, la revista Nature
(5) acaba de publicar un estudio en el que se afirma que las plantas también producen gas metano, un potente gas de efecto invernadero, especialmente cuando aumentan las temperaturas. Aunque no por ello los árboles dejan de ser capturadores netos de carbono, este dato da una idea de hasta que punto desconocemos el funcionamiento exacto de Gaia (6).

-Se dispara la falsa contabilidad y se fomenta la corrupción, ya que el número de créditos que gana cada MDL se calcula por la diferencia entre el nivel de emisiones que logrará el proyecto y el nivel de emisiones hipotético en caso de no hacerse. “Esto sólo puede conducir a arduos conflictos de interés, causantes de fraudes y, finalmente, a disminuir las posibilidades de una reducción real de las emisiones, porque además permite ganar un número casi limitado de créditos”
(7). PricewaterhouseCoopers o Cantor Fitzgerald, por ejemplo, ya están jugando simultáneamente el rol de contables de empresas contaminantes, verificadores de proyectos de reducción de emisiones y consultores.

-Es incoherente, porque no se podrán reducir significativamente las emisiones si al mismo tiempo las mismas instituciones internacionales están impulsando un incremento en el uso de energías fósiles. Las cuentas no salen. El Banco Mundial, implicado en el Mercado de emisiones con el Fondo Prototipo de Carbono (PCF) , está apoyando simultáneamente la construcción de 850 nuevas plantas de carbón en India, China y EEUU que según Christian Science Monitor, en 2012 emitirán 2.7 billones de toneladas de CO2 anuales. A esas alturas, los países signatarios de Kyoto deberían haber reducido sus emisiones en… 483 millones de toneladas!

Por no hablar de la negativa de EEUU a subirse al carro, ya que en su haber cuenta con un 24% de las emisiones globales, equivalente a las de los 135 países de la cola. De todos modos, no hace falta estar fuera de Kyoto para incumplirlo: en Catalunya se acaba de aprobar un Pla de l’Energia 2006-2015 que prevé un aumento de las emisiones de entre un 94% y un 127%, radicalmente lejos del 15% asignado.

-Es insuficiente. David King, jefe de los asesores científicos del gobierno británico, considera que el objetivo de evitar un aumento de más de dos grados en la temperatura media de la atmósfera “es, me temo, imposible”. Solo para estabilizar la concentración de gases al doble del nivel existente al inicio de la revolución industrial… serían necesarios 30 protocolos de Kyoto (8).

De todos modos, es poco probable que ni siquiera se alcance la reducción de emisiones acordada. Entre otras cosas porque el mercado de emisiones ya está empezando a desviarse de su objetivo inicial debido al bajo precio de los derechos de emisión, pues acaba saliendo más a cuenta comprar derechos de emisión que invertir en reducciones reales. A la cabeza de este fenómeno está el “aire caliente” de Rusia, que revienta los precios al contar con una enorme cantidad de créditos, asignados por la enorme superficie boscosa del país. Se entiende ahora mejor porque Putin accedió en 2005 a adherirse al protocolo?

Todos ganamos?

Según el semanario The Economist “la próxima revolución verde ya ha empezado. Se sumen o no los grupos ecologistas, estamos saliendo de una era oscura de costosas, autoritarias e ineficaces regulaciones ambientales a una nueva edad verde de gestión innovadora, lúcida y dinámica basada en el estímulo de la iniciativa”¿Pero alguien cree que esta “revolución verde” se ha sacado el boleto ganador por ser menos “ineficaz”? En realidad es mas probable que se trata de una consecuencia de la correlación de fuerzas actual. En las negociaciones de Kyoto, la buena nueva desreguladora de las grandes empresas predicada por decenas de lobbies, junto a la necesidad de seducir a EEUU -pionero de los mercados de emisiones con el dióxido de sulfuro (SO2) y los óxidos de nitrógeno (NOx)- han permitido darle la vuelta a la tortilla y han seducido a ONG’s y a países muy afectados por el cambio climático
(9). Si en las primeras negociaciones sobre el clima se hablaba de “controlar la actividad empresarial”, al final lo que se ha plasmado es una nueva transferencia del desarrollo sostenible al sector privado, en la que la nueva Bolsa del carbono adquiere un papel protagonista. Como advierte Carbon Trade Watch, “el Protocolo de Kyoto afirmaba que el comercio de emisiones debe ser suplementario a las reducciones directamente en origen. Sin embargo lo que significa `suplementario´no ha sido cuantificado todavía…”.

Al final, muchas ONG’s no sólo se han desviado del objetivo inicial sino que se han posicionado como verificadoras, lo que legitima al mercado de emisiones y además monopolizará su tiempo y sus recursos. Y nosotras, dejaremos que el Mercado gané esta nueva batalla “en las mentes y los corazones”?


PIMIENTO VERDE

webs aconsejadas
www.carbontradewatch.org
www.sinkswatch.org
www.ipcc.ch
www.postcarbon.org


1 “Cuando Don Dinero ama los árboles” Carlos Amorín, BRECHA, 21 noviembre 2001. http://www.rebelion.org/ecologia/amorin211100.htm

2 La economía humana emite 7.400 millones de toneladas de Carbono equivalente por año, una media de 1,2 toneladas/año y persona, pero las responsabilidades son muy diferentes: la emisión de Carbono equivalente en India es de 0,3 toneladas/año por persona por 6,1 toneladas/año por persona en EEUU. http://www.quiendebeaquien.org

3 Mas información sobre proyectos MDL y sus consecuencias en www.carbontradewatch.org

4 Sobre los árboles transgénicos: www.mapuexpress.net/?act=publications&id=131. Sobre transgénicos en general: www.moviments.net/pimientoverde

5 “En un reciente articulo (Nature, 12 de enero del 2006), científicos del instituto Max Planck de física nuclear, la universidad de Utrecht, los Países Bajos, y el Ministerio de Agricultura y desarrollo rural para Irlanda del Norte, revelaron que las plantas producen metano, gas de invernadero (…) Sin embargo, las ventajas climáticas ganadas con el secuestro del carbono por la repoblación forestal exceden con mucho, el efecto negativo relativamente pequeño, que puede reducir el efecto de la respuesta del carbono hasta en un 4 por ciento”. www.eluniversal.com.mx/articulos/27996.html

6 Mas información en www.globalizate.org/monbiot240106.html

7 “El Cielo no es el Limite: el mercado emergente de gases efecto invernadero. Carbon Trade Watch, 2002. disponible en http://www.carbontradewatch.org/pubs/skycast.pdf

8 Por ejemplo, el Protocolo de Kyoto no incluye a la industria aeronáutica, que de todas las que contribuyen a la emisión de gases de efectos invernadero es la que está creciendo más rápidamente

9 Greenpeace es uno de los mas importantes garantes del Protocolo de Kyoto. Aunque la organización también señala las deficiencias del tratado, según Carbon Trade Watch “la cada vez más silenciosa oposición de Greenpeace al comercio de emisiones y su apoyo táctico a las compañías que apoyan el Protocolo de Kyoto ha sido la mayor victoria ideológica de sofisticados grupos de presión empresarial”. Sin embargo, Greenpeace insiste en las posibilidades que brinda el nuevo marco, y defiende que “los únicos MDL aceptables son aquellos basados en energías renovables y mejoras en la eficiencia energética” y que “hay que prevenir el mal uso y abuso del comercio de emisiones”. Greenpeace, junto a otras organizaciones anima el monitoreo de los MDL en www.cmdwatch.org


 
 
 
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